El ser humano está sometido a diario a agresiones internas y externas;
los músculos se van tensando por diferentes razones no sólo por el trabajo físico continuo,
sino también a través de problemas y demandas de la vida.

Esto nos genera emociones y sentimientos de molestia, enojo, frustración, miedo, angustia, estrés, dolores de cabeza y trastornos del sueño.

Estas emociones se traducen en tensiones musculares que interrumpen el flujo normal y equilibrado de la energía de todo nuestro cuerpo en diferentes niveles.

Disolver estas tensiones musculares y estimular los sentidos por medio del masaje genera un bienestar psicológico y físico fomentando así un proceso de curación natural estimulando los sistemas: muscular, nervioso, circulatorio, digestivo, respiratorio, linfático e inmunológico.

Por medio del masaje aumentamos la elasticidad de los órganos fribrosos creando un equilibrio entre la arquitectura ósea y la función del sistema muscular incluyendo tendones y ligamentos .

Es por eso que el masaje ha sido desde hace miles de años una terapia preventiva para mantenernos sanos, aliviar dolores, relajarnos y permanecer en contacto con nosotros mismos reactivando las conexiones cuerpo-mente-espíritu por medio de un deleite sensitivo.